Perdí un hermanito. De esos hermanitos que cuando se sienten cómodo con uno lo adoptan como hermano. Y yo, cogiéndole cariño, lo adopté también. Colaboramos en algunos proyectos pero coincidimos en mucho más. Hace tiempo vengo perdiendo a este hermanito. A veces a los vicios que aparecían como demonios que lo atormentaba por toda su juventud. A veces lo perdía a la depresión o a la incertidumbre, en el jangueo o la baja autoestima. Pero siempre mi hermanito buscaba su camino, encontraba su sonrisa y su norte y nos encontrábamos de nuevo planificando otra fiesta. Pero ayer perdí un compañero. Quiso un mundo mejor, sin dolores y abusos. Un mundo donde no se burlaban de el, donde no tenía que sentirse paranoico. Quiso un mundo con Oscar y su patria libre….lleno de música y sol, abrazos y sonrisas. Era un ser humano humilde y complicado… sencillo porque solo deseaba lo que le pertenece a todas y todos, la felicidad. Sencillo como su sonrisa, como sus obras, su humildad. También era un ser humano hecho complicado por las constante batallas para ser sencillo. Luchaba constante para no sentir el frío, para no probar la soledad, para no perder su sonrisa…. su calor. Perdí un bello ser humano y no supe ser mejor hermano, no supe agradecer la pasión y deseo de contribuir al proceso de liberación…no supe ponerle freno al vehículo que lo separó para siempre de su comunidad, de su nación, de su bandera, de su hermanita y madre, de Fiesta y el centro, de José y sus compis… No supe detener el deseo de vivir rápido, de envejecer muy temprano, de sufrir por todos nuestros pecados. Pero este dolor mío no vale nada como el tuyo. No se compara con el dolor de coger las llaves y lanzarte fuera de este mundo. Te queremos aquí Jonathan, para pedir disculpas, para abrazarte con más cariño y respeto, para brindarte un hombro solidario en tus batallas contras demonios poderosos. Dime compi otra vez, aunque sea para alimentar mi ego. Entiendo ahora que cuando te abandone, también me separé de lo que me constituye como humano. Entiendo que si no rectifico mi conducta, si no aprendo a ser mejor hermano y compañero, puedo perder otro/as. Te perdí compi, hermanito…pero te buscaré en todas las sonrisas, todos los abrazos, todas las batallas y en la celebración de Oscar…ahí te encontraré. Con tu perpetua sonrisa. Abrazos hermanito, gracias por ayudarnos a sacar a Oscar.