Carmen Yulin Cruz, mayor of San Juan, Puerto Rico, speaks at UIC April 20. Photo: Jenny Fontaine

La lista de los boricuas que han plantado sus huellas en nuestro firmamento, deslumbra. Ilustres, todos, objetos de grandes honores y aplausos por parte de nuestra sociedad.  ¡Nuestros respetos por realzar el nombre de Puerto Rico con sus grandiosos aportes!

Mas, la lista adolece del nombre de otra hija de esta tierra que recientemente escribió página dorada en los anales borincanos.   Responsablemente, esa lista tiene que englobar a Carmen Yulín Cruz, cuyo extraordinario despliegue compasivo hacia sus hermanos puertorriqueños e intrepidez al denunciar, mirando de frente al presidente Donald Trump, la dejadez federal en su asistencia a nuestra isla durante la emergencia dejada por María, le valieron cuatro reconocimientos internacionales.

Distinciones, hasta hoy, marginadas en su propio patio.  El 17 de noviembre de 2017, la alcaldesa capitalina fue distinguida con nominación a persona del año por la prestigiosa Revista TIME.  El 13 de enero de 2018, el Centro Martin Luther King la galardonó con el premio especial, Saludo a la Grandeza Humanitaria.

El 23 de marzo la organización que resalta la vida y  trayectoria profesional del periodista investigativo Ron Ridenhour le confirió el Premio Ridenhour.  El 18 de abril recibió el honor, también de manos de la Revista TIME, de ser declarada entre las 100 personas más influyentes del mundo.

Preguntamos: ¿dónde está la gratitud? Las placas enmohecen, se rompen.  ¡La gratitud, jamás!  ¿Dónde están las organizaciones feministas del país?  ¿Acaso solo están para la condenación de agravios y no para la exaltación de logros?  Obviamente, ¡ni soñar que sus opositores políticos abandonen esa burbuja inflada con aire innoble para, mínimamente, felicitar a su homóloga!  Lo bueno del desmerecimiento por razones políticas, es que se revierte en arma poderosa para el desmerecido.

Así las cosas, se debe reflexionar sobre el profundo pensamiento del filósofo escoces Thomas Carlyle que reza: “nada levanta al hombre por encima de las mezquindades de la vida, como admirar, sea lo que sea, o a quienquiera que sea”.

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Lydia AyalaTRIBUNA INVITADA
Por Lydia Ayala